Las decisiones de compra son procesos que en un 95% son inconscientes, según Zalmant, profesor de Hardvard, es más, en un estudio realizado por Point of Purchanse Advertising, en un viaje al supermercado que dure en promedio 40 minutos, el consumidor podría estar expuesto al estimulo de unos 50.000 productos, de estos compra en promedio un 0,001%, es decir unos 50 productos. De aquí se deduce que el consumidor dedica en promedio entre 40 a 50 segundos de su atención a cada producto.
En este contexto el neuromarketing nos ofrece una alternativa que nos ayuda a completar un entendimiento más profundo del consumidor. Es así que sería inteligente tener en cuenta las siguientes premisas a la hora de elaborar estrategias de marketing.
1. La razón lleva a conclusiones, las emociones generan decisiones.
Para ejemplificar esto, tomemos el estudio realizado por Fritoley, En el 2005 ellos descubrieron que para que algo sea indulgente debe obligatoriamente hacerte daño. Por ejemplo algunas personas son indulgentes a los amantes porque son un peligro, pero cuando deciden separarse de su pareja oficial y se casan con su amante matan el peligro, y por lo tanto muere la indulgencia, de allí la emoción se desvanecerse y la pasión desaparece.
Otro ejemplo muy claro es el de Avianca cuando puso anuncios muy sugestivos para motivar a que la gente dejara de fumar, lo gracioso es que los fumadores se colocaban junto al anuncio para fumar.
Existe una parte del cerebro a la que le encanta el peligro y se satisface en el.
2. Todos los sentidos, además de la vista.
Existe la tentación a darle mucha atención a la vista como el sentido más importante para introducir información al cerebro del consumidor, esto se entiende pues varios estudios publicitarios apuntan a concluir que alrededor del 80% de la publicidad capta principalmente la vista . Sin embargo es necesario ser congruentes, los sentidos no funcionan de manera independiente, para demostrar esto, basta con que te llegue un aroma agradable para que esto evoque recuerdos de placer y te incentiven a desear cosas o visitar lugares.
3. Los consumidores compran formas y colores.
Uno de los grandes aportes del neuromarketing es apoyar la hipótesis de que hay un lugar en el cerebro que ama las curvas, dejando de lado las figurar rectilíneas. igualmente los colores tienen un código comunicacional que si es trabajado de la manera correcta ayuda a crear relaciones fuertes con el consumidor, pues no se trata de llenar de colorido un punto de venta, sino por el contrario el desafío está en entender lo que el consumidor desea leer, con sus emociones, en los colores.
Para más artículos visita: www.eureknow.com
Mostrando entradas con la etiqueta marcas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marcas. Mostrar todas las entradas
martes, 31 de enero de 2017
NEUROMARKETING. Claves para enamorar a tu consumidor.
Etiquetas:
emociones,
encuestas,
eureknow.,
lealtad,
marcas,
marketing,
mercado ecuador,
neuromarketing
jueves, 19 de enero de 2017
¿Que es un insight del consumidor?
Un insight es una verdad latente ha estado allí esperando que alguien la devele.
Por lo general cuando alguien se topa con un insight, suele exclamar “aja, así
que de esto se trataba”.
Cuando hablamos de un insight del consumidor lo que buscamos
es entender algún patrón en el comportamiento de los individuos que permita
obtener evidencia para generar alguna acción de marketing relacionada por
ejemplo con: el desarrollo de un nuevo producto, el mejoramiento de empaques,
desarrollo de publicidad, actividades en el PDV, etc.
¿Cómo encontrar insight del consumidor?
Si bien un insight del consumidor es algo sumamente valioso,
suele ser difícil de encontrarlo. Se requieren de procesos bien estructurados y
que profundicen sobre el comportamiento del consumidor. Una de las primeras
tentaciones para obtener insights es “preguntarle al consumidor sobre sus
necesidades insatisfechas”, pues este es un error, pues está más que demostrado
que las personas decidimos involucrando emociones y hábitos inconscientes, que
nos mueven sin que nos demos cuenta cuando compramos o consumimos marcas o
productos.
Se pueden usar grupos focales o entrevistas individuales
para escuchar al consumidor, pero esto debe ser complementado con técnicas más sofisticadas
orientadas al entendimiento profundo del ser humano en su rol de consumo.
Eduardo Sebriano (http://sebriano.blogspot.com/) nos
presentan un esquema que deja muy claro el límite de la investigación del
consumidor tradicional.
En todo caso, es importante dar un giro a la forma en como se profundiza en el consumidor,
para ello uno de los caminos más estudiado y que ofrece herramientas efectivas es el de
la Psicología Analítica, esto se debe a que esta es una de las ramas del
conocimiento que más se ha preocupado por entender los confines de la mente
humano que rigen nuestro comportamiento y nos definen cómo somos y lo que
consumimos.
Etiquetas:
consumidor,
emociones,
encuestas,
insight,
investigación de mercados,
lealtad,
marcas,
marketing,
mercado ecuador
jueves, 2 de enero de 2014
Comportamiento del consumidor ecuatoriano y la Navidad
¿Qué sentimientos trae consigo la Navidad para los ecuatorianos?
¿Son importantes las prácticas religiosas de la época?
¿Qué les motiva a dar regalos?
¿Dónde compran sus regalos?
Eso y más en el informe "Comportamiento del consumidor ecuatoriano en la navidad" realizado por Eureknow.
www.eureknow.com
¿Son importantes las prácticas religiosas de la época?
¿Qué les motiva a dar regalos?
¿Dónde compran sus regalos?
Eso y más en el informe "Comportamiento del consumidor ecuatoriano en la navidad" realizado por Eureknow.
www.eureknow.com
lunes, 8 de junio de 2009
El Valor de las Marcas en Ecuador
En 1.985, en una investigación realizada por WM&C ejecutada en Ecuador entre unos 1.000 jefes de familia, el 74% de las mujeres y 80% de los hombres convinieron con la declaración "Trato de recurrir a marcas de reconocido prestigio".
Claro que lo más seguro es que se refirieran a sus marcas preferidas. Pero en 1.995, después de una década de proliferación de productos, aumento de las importaciones, inflación, recesión e impresión de millones de cupones de descuento, sólo 58% de las mujeres y 52% de los hombres seguían de acuerdo con ese enunciado.
Se evidencia entonces la volatilidad de la lealtad del consumidor ecuatoriano en ese entonces. Hoy, luego de más de una década el consumidor sigue expuesto a innumerables "presiones marketeras". En Ecuador, están muy de moda el BTL, las promociones, y en algunas categorías existen fuertes guerras de precios. Sumado a esto, la actual crisis financiera incentiva a los individuos a buscar alternativas de ahorro sin perjudicar su beneficio.
No obstante, los consumidores siguen respetando las marcas tradicionales, pero ahora con otra opación a la mano, pues hoy son cada vez más los supermercados que ofrecen sus propias marcas, las llamadas "marcas blancas". Así pues nuestro consumidor estructura nuevos comportamientos de compra.
Claro que lo más seguro es que se refirieran a sus marcas preferidas. Pero en 1.995, después de una década de proliferación de productos, aumento de las importaciones, inflación, recesión e impresión de millones de cupones de descuento, sólo 58% de las mujeres y 52% de los hombres seguían de acuerdo con ese enunciado.
Se evidencia entonces la volatilidad de la lealtad del consumidor ecuatoriano en ese entonces. Hoy, luego de más de una década el consumidor sigue expuesto a innumerables "presiones marketeras". En Ecuador, están muy de moda el BTL, las promociones, y en algunas categorías existen fuertes guerras de precios. Sumado a esto, la actual crisis financiera incentiva a los individuos a buscar alternativas de ahorro sin perjudicar su beneficio.
No obstante, los consumidores siguen respetando las marcas tradicionales, pero ahora con otra opación a la mano, pues hoy son cada vez más los supermercados que ofrecen sus propias marcas, las llamadas "marcas blancas". Así pues nuestro consumidor estructura nuevos comportamientos de compra.
Redes Sociales
Lealtad de Marca.
Deambulando por la mente del consumidor.
El Valor de las Marcas en el Ecuador.
Los migrantes prefieren marcas conocidas.
El mundo de las marcas.
Jheovany Mejía, quiere compartir contigo algunas ideas interesantes sobre MKT en Ecuador.
Los invitamos a visitar este espacio haciendo click aquí

Lealtad de Marca.
Deambulando por la mente del consumidor.
El Valor de las Marcas en el Ecuador.
Los migrantes prefieren marcas conocidas.
El mundo de las marcas.
Jheovany Mejía, quiere compartir contigo algunas ideas interesantes sobre MKT en Ecuador.
Los invitamos a visitar este espacio haciendo click aquí
Etiquetas:
consumidor,
encuestas,
investigación de mercados,
lealtad,
marcas,
marketing,
mente,
mercado ecuador,
Perfil del consumidor ecuatoriano
jueves, 6 de marzo de 2008
Los migrantes prefieren marcas conocidas
Los inmigrantes que viven y trabajan en España confían mucho en las marcas conocidas, e incluso están dispuestos a pagar más por productos cuyo nombre avala una calidad reconocida. Es la principal conclusión del estudio realizado por Nielsen sobre la población inmigrante que reside en España.
El 64,2% de los encuestados se muestra totalmente o bastante de acuerdo con la frase "Estoy dispuesto a pagar más por un producto de calidad". Los más proclives a pagar más por productos que garantizan con la marca su calidad son los inmigrantes de Europa del Este, con un 72,5%. Con un 60,3%, los latinoamericanos se revelan como los menos "marquistas".
Pese a esta confianza que reflejan en las marcas, el 51,1%-, confía más en lo que les recomiendan los dependientes de los comercios que en las propias marcas. La confianza en los vendedores es mayor entre los inmigrantes procedentes de África y Europa del Este, donde supera el 54%. Por otra parte, el 73,3% de los participantes en el estudio declara que si le gusta un producto de una marca concreta suele comprar otros de la misma marca.
El 59,3% de los inmigrantes también señala que algunas veces se regalan algo a sí mismos aunque piensan que no lo necesitan. Destacan en este caso los procedentes de América Central y del Sur, con un 66,2%, muy por encima del 46,3% de los africanos, que se confiesan los menos proclives a permitirse "caprichos innecesarios".
También destaca el alto interés que demuestran por los avances tecnológicos. El 58,1% declara que le gusta estar al día de las novedades. En este caso los más interesados son los procedentes de Europa del Este, con un 60%, aunque cerca está el 59,3% de los latinoamericanos, y ambos por delante del 54,2% de los procedentes de África.

El 64,2% de los encuestados se muestra totalmente o bastante de acuerdo con la frase "Estoy dispuesto a pagar más por un producto de calidad". Los más proclives a pagar más por productos que garantizan con la marca su calidad son los inmigrantes de Europa del Este, con un 72,5%. Con un 60,3%, los latinoamericanos se revelan como los menos "marquistas".
Pese a esta confianza que reflejan en las marcas, el 51,1%-, confía más en lo que les recomiendan los dependientes de los comercios que en las propias marcas. La confianza en los vendedores es mayor entre los inmigrantes procedentes de África y Europa del Este, donde supera el 54%. Por otra parte, el 73,3% de los participantes en el estudio declara que si le gusta un producto de una marca concreta suele comprar otros de la misma marca.
El 59,3% de los inmigrantes también señala que algunas veces se regalan algo a sí mismos aunque piensan que no lo necesitan. Destacan en este caso los procedentes de América Central y del Sur, con un 66,2%, muy por encima del 46,3% de los africanos, que se confiesan los menos proclives a permitirse "caprichos innecesarios".
También destaca el alto interés que demuestran por los avances tecnológicos. El 58,1% declara que le gusta estar al día de las novedades. En este caso los más interesados son los procedentes de Europa del Este, con un 60%, aunque cerca está el 59,3% de los latinoamericanos, y ambos por delante del 54,2% de los procedentes de África.
lunes, 13 de marzo de 2006
Deambulando por la mente del consumidor
Cuentan que en los inicios el ser humano tenía la sabiduría de la divinidad, pero que no supo utilizarla correctamente. Dicen que, como castigo, los dioses se la retiraron y decidieron esconderla en algún lugar al que sólo se pudiera llegar con verdadero esfuerzo. Buscaron en las montañas más altas, en los abismos de los océanos, en el centro de la Tierra. Todos parecían demasiado accesibles. Finalmente optaron por ocultarla allí donde los altivos mortales nunca podrían imaginar: en el interior del propio ser humano.
Desde hace muchos años atrás siempre ha sido de basto interés el entender como funciona nuestra mente (o cerebro).
Por ejemplo, Platón hace 300 años AC dijo: Más vale ocuparse de los asuntos del alma y del mundo de los arquetipos (ideas) pues son más permanentes y reales. Según él, el cuerpo es la cárcel del alma y estos se conectan por medio del cerebro lugar donde se asientan las funciones cognitivas del hombre. Aristóteles, discípulo de Platón, profundiza y propone que las ideas son reflejos de lo que ya existe, primero debe existir el objeto y luego está el sentido del mismo que se refleja en el alma, por ejemplo la idea de un animal no existiera si estos no existieran. Descartes, por los años 1600, propone que lo somático está desligado de lo espiritual, para él lo físico se desencadena aparte de lo espiritual, decía que lo mental define su alma que perduraría aunque su cuerpo físico dejara de existir, de allí su famosa frase “pienso, luego existo”. Pero Damasio, en 1994 publica su libro, “El error de Descartes” en el cual plantea que la mente se desencadena junto a lo fisiológico, en otras palabras, cuerpo y mente tienen la misma naturaleza. Así pues hasta antes de Damasio, en nuestro saber estaban muy incrustadas las sugerencias de Platón, Aristóteles y Descartes. Lo mental, emociones, pensamientos por un lado, y los hechos fisiológicos, sensaciones, trastornos por otro. Hoy, gracias a varios estudios en neurociencia, sabemos con un poco más de certeza que todo proceso cognitivo parte desde nuestros sentidos (por la vista principalmente) y que desemboca en varias emociones como felicidad, tristeza o ira acompañadas de cambios fisiológicos como rubor, sudor, aumento de palpitaciones y hasta dolores de estómago o cabeza.
Así pues Damasio en su revolución nos ha llevado a dar un gran paso en el estudio del cerebro, no solo desde el punto de vista neuronal sino también en relación a las emociones y sentimientos pues demostró que estas se generan en la corteza cerebral. Por ejemplo, en la angina del sistema límbico del cerebro se producen las emociones básicas o innatas, y en la corteza prefontal se producen aquellas emociones basadas en la experiencia. Damasio además descubre que el control sobre el cuerpo para realizar un acto puede originarse en dos lugares diferentes del cerebro dependiendo de si el acto es provocado por una emoción (por ejemplo sonreír ante una broma) o por un impulso voluntario (por ejemplo querer mostrarle los dientes al dentista). Damasio también pone de manifiesto que las emociones al igual que los razonamientos lógicos también sirven para tomar decisiones individuales. En otras palabras, las emociones guían a los humanos de forma natural en sus decisiones mientras vive.
Pero no todo lo que hacemos es conciente. La neurociencia ha clasificado muchos sistemas de memoria con los que el cerebro trabaja, entre ellos se destacan las memorias emocionales que son dos: la explicita y la implícita (o memoria inconsciente), ambas cooperan permanentemente para dar respuestas a distintas situaciones durante todo el día (temor, alegría, etc.). La memoria explícita es la que guarda nuestros recuerdos concientes, es inestable y susceptible de deterioro. En cambio la memoria inconsciente, es más auténtica, tiene una gran persistencia en el tiempo y se dispara automáticamente.
Imaginemos o mejor dicho recordemos cuando aprendimos a conducir un auto y la primera vez que nos pusimos frente al volante, se nos hacia difícil controlar voluntariamente (razonando) todos los instrumentos (embrague, palanca de cambios, direccionales, etc.) y cuidar de los autos que venían e iban junto a nosotros. Pero luego con el tiempo todos estos hechos al conducir un auto van más allá de nuestra conciencia voluntaria. Creo que muchos tendría razón al decir: hay algunos conductores “inconscientes” que hasta por celular hablan mientras manejan.
Añadido a lo anterior, hoy se ha calculado que aproximadamente el 95% de los pensamientos que motivan nuestras decisiones y comportamientos se sitúa en el inconsciente, más allá de nuestra mente consciente. Sugiero que se haga las siguientes preguntas: Primero ¿Usted sabe, cuál zapato se pone primero al levantarse?, segundo ¿de qué lugar toma el tubo de pasta dental para poner un poco en el cepillo de dientes?, y ¿por qué cree que los años se hacen cada vez más cortos? ¿será a caso que estamos perdiendo la conciencia del tiempo producto de nuestras múltiples actividades del día a día?. Estas acciones posiblemente son inconscientes, pero lo más importante es que estas y otras acciones son guiadas por una serie de razonamientos y emociones inconscientes, como el manejar y hablar por teléfono. Creo que Rosa Goest, en sus comentarios respecto del libro “El error de Descartes” no se equivoca al sugerir que Descartes debía haber dicho “Primero siento y luego existo”, de este modo Damasio le hubiese puesto otro nombre a su libro.
Lo hasta aquí expuesto es de vital importancia para quienes estamos dedicados a investigar el comportamiento de las personas. En el caso de una investigación de mercados imaginemos que estamos haciendo una encuesta para hacer el seguimiento de valor de las marcas pertenecientes a cierta categoría, si nosotros le preguntamos a la persona: Por favor dígame, de todas las marcas que conoce ¿cuál es la que prefiere?, estamos obligando a que la persona nos de una respuesta conciente, pero que podría variar si exploramos su inconsciente donde la persona podría evocar algún sentimiento (emoción) positivo relacionado donde alguna marca esté fuertemente anclada, pero si el entrevistado razona poniendo de manifiesto situaciones económicas lógicas o su misma capacidad para memorizar marcas, su respuesta podría ser superficial. Similares ejemplos pueden suscitarse con otras técnicas de investigación de mercados como entrevistas en profundidad o grupos focales cuyos resultados en gran medida dependerán de la preparación, habilidad o imparcialidad del moderador, del ambiente, etc.
Sabemos que la marca es un concepto, algo intangible, sobre el cual los gerentes de marca desean crear un valor. Pero todo esto se construye en el cerebro de las personas. Kilts en uno de sus varios experimentos hizo que un periodista del New York Times ingresara a un resonador magnético, y en una pantalla le comenzó a proyectar imágenes de un vehículo Hammer, una bicicleta montañera, un juego de basketball, una botella de Pepsi, un póster de la hermosa Martha Stewart y una docena de imágenes más. El periodista dijo que él se había imaginado manejando el Hammer, sosteniendo la botella de Pepsi, pero que no sabía que hacer con Marth Stewart. Luego de 15 minutos Kilts sacó la placa con la imagen del cerebro del periodista y le mostró un punto amarillo en el lado derecho en la corteza somatosensorial. Kilts explica que si un estímulo provoca una respuesta en el cerebro en esta región, se puede decir que la respuesta es planificada o no instintiva, es decir que el cerebro está deliberando para dar la respuesta. Llevemos hacia este mismo contexto lo que muchos especialistas en marketing han llamado como el “piloto automático de compra”, es decir la acción de compra sin meditar, instintiva “inconsciente”. Pues si un estímulo (digamos una marca, un comercial, etc.) genera una respuesta en la región somatosensoríal, podremos decir que no está generando identificación con el individuo ya que este estará indagando o convenciéndose para poder tomar una decisión. Pero por otro lado, si el estímulo genera la respuesta en la corteza prefrontal del cerebro, la cual está asociada al manejo de las emociones relacionadas con el sentido de uno mismo, podemos decir que el estímulo genera alta identificación con la persona, Kilts asegura que el piloto automático se encuentra en este lugar del cerebro.
Mucho se ha hablado del valor de marca (Brand Equity), pero poco se ha dicho de que este valor se construye en la mente de las personas, precisamente en su inconsciente. Aceptar esto es el primer paso para entender por ejemplo el por qué en muchas pruebas de producto a ciegas las personas prefieren un producto, pero que al hacer un seguimiento de su comportamiento habitual el producto (o mejor diríamos marca) utilizado es otro. Las marcas son conceptos ligados a emociones y que en las mentes de los individuos generan un valor. Recordar una marca de un auto lujoso en muchos evocará emociones de alegría, deseo, superación, frustración, etc. que podrían encaminar a tomar ciertas decisiones, y talvez diferentes a aquellas que podría tomar si solamente razonara “sin involucrar los sentimientos” cosa que no sucede. Zalmant, autor del libro “Cómo Piensan los Consumidores” dice: Muchas veces, los consumidores no saben lo que quieren. Y es que para sacar a la luz los verdaderos deseos, es necesario entender cómo el complejo sistema de mente, cerebro, cuerpo y sociedad afecta a lo que los consumidores piensan y compran. Es muy necesario profundizar traspasando el 5% del pensamiento conciente de las personas, solo así nos acercaremos realmente a entender el comportamiento del consumidor.
Los métodos convencionales de estudio de mercado no son efectivos, porque utilizan tan sólo ese 5% de la información que se encuentra en la superficie y no profundizan más allá de esto. Por ejemplo para un estudio de segmentación en los cuestionarios se añaden variables que buscan determinar las actitudes o comportamientos de los individuos, sin embargo estas respuestas no dejan de ser concientes e incompletas y por lo tanto lejanas al verdadero comportamiento del consumidor, es decir a sus: actitudes y sentimientos.
Ya los descubrimientos de Damasio, y otros experimentos neurológicos, nos vienen dando luz sobre como el cerebro (o mente, como lo queramos llamar) maneja muchos de nuestros actos voluntarios (concientes) o involuntarios (inconscientes) razonando y sintiendo, y que muchas de estas decisiones son controladas en conjunto por las partes del cerebro que manejan estos dos estados. Por lo tanto muchas (o la mayoría como asegura Damasio) de las decisiones que las personas toman son o tiene un gran componente inconsciente (o emocional).
Aquello nos obliga a revisar con cuidado las técnicas de investigación sobre el comportamiento del consumidor que nosotros estamos aplicando, pues el consumidor y nosotros mismos somos personas sujetos a las mismas reglas que rigen el funcionamiento del cerebro lugar donde se retienen las marcas.
Por: Jheovany Mejía

Desde hace muchos años atrás siempre ha sido de basto interés el entender como funciona nuestra mente (o cerebro).
Por ejemplo, Platón hace 300 años AC dijo: Más vale ocuparse de los asuntos del alma y del mundo de los arquetipos (ideas) pues son más permanentes y reales. Según él, el cuerpo es la cárcel del alma y estos se conectan por medio del cerebro lugar donde se asientan las funciones cognitivas del hombre. Aristóteles, discípulo de Platón, profundiza y propone que las ideas son reflejos de lo que ya existe, primero debe existir el objeto y luego está el sentido del mismo que se refleja en el alma, por ejemplo la idea de un animal no existiera si estos no existieran. Descartes, por los años 1600, propone que lo somático está desligado de lo espiritual, para él lo físico se desencadena aparte de lo espiritual, decía que lo mental define su alma que perduraría aunque su cuerpo físico dejara de existir, de allí su famosa frase “pienso, luego existo”. Pero Damasio, en 1994 publica su libro, “El error de Descartes” en el cual plantea que la mente se desencadena junto a lo fisiológico, en otras palabras, cuerpo y mente tienen la misma naturaleza. Así pues hasta antes de Damasio, en nuestro saber estaban muy incrustadas las sugerencias de Platón, Aristóteles y Descartes. Lo mental, emociones, pensamientos por un lado, y los hechos fisiológicos, sensaciones, trastornos por otro. Hoy, gracias a varios estudios en neurociencia, sabemos con un poco más de certeza que todo proceso cognitivo parte desde nuestros sentidos (por la vista principalmente) y que desemboca en varias emociones como felicidad, tristeza o ira acompañadas de cambios fisiológicos como rubor, sudor, aumento de palpitaciones y hasta dolores de estómago o cabeza.
Así pues Damasio en su revolución nos ha llevado a dar un gran paso en el estudio del cerebro, no solo desde el punto de vista neuronal sino también en relación a las emociones y sentimientos pues demostró que estas se generan en la corteza cerebral. Por ejemplo, en la angina del sistema límbico del cerebro se producen las emociones básicas o innatas, y en la corteza prefontal se producen aquellas emociones basadas en la experiencia. Damasio además descubre que el control sobre el cuerpo para realizar un acto puede originarse en dos lugares diferentes del cerebro dependiendo de si el acto es provocado por una emoción (por ejemplo sonreír ante una broma) o por un impulso voluntario (por ejemplo querer mostrarle los dientes al dentista). Damasio también pone de manifiesto que las emociones al igual que los razonamientos lógicos también sirven para tomar decisiones individuales. En otras palabras, las emociones guían a los humanos de forma natural en sus decisiones mientras vive.
Pero no todo lo que hacemos es conciente. La neurociencia ha clasificado muchos sistemas de memoria con los que el cerebro trabaja, entre ellos se destacan las memorias emocionales que son dos: la explicita y la implícita (o memoria inconsciente), ambas cooperan permanentemente para dar respuestas a distintas situaciones durante todo el día (temor, alegría, etc.). La memoria explícita es la que guarda nuestros recuerdos concientes, es inestable y susceptible de deterioro. En cambio la memoria inconsciente, es más auténtica, tiene una gran persistencia en el tiempo y se dispara automáticamente.
Imaginemos o mejor dicho recordemos cuando aprendimos a conducir un auto y la primera vez que nos pusimos frente al volante, se nos hacia difícil controlar voluntariamente (razonando) todos los instrumentos (embrague, palanca de cambios, direccionales, etc.) y cuidar de los autos que venían e iban junto a nosotros. Pero luego con el tiempo todos estos hechos al conducir un auto van más allá de nuestra conciencia voluntaria. Creo que muchos tendría razón al decir: hay algunos conductores “inconscientes” que hasta por celular hablan mientras manejan.
Añadido a lo anterior, hoy se ha calculado que aproximadamente el 95% de los pensamientos que motivan nuestras decisiones y comportamientos se sitúa en el inconsciente, más allá de nuestra mente consciente. Sugiero que se haga las siguientes preguntas: Primero ¿Usted sabe, cuál zapato se pone primero al levantarse?, segundo ¿de qué lugar toma el tubo de pasta dental para poner un poco en el cepillo de dientes?, y ¿por qué cree que los años se hacen cada vez más cortos? ¿será a caso que estamos perdiendo la conciencia del tiempo producto de nuestras múltiples actividades del día a día?. Estas acciones posiblemente son inconscientes, pero lo más importante es que estas y otras acciones son guiadas por una serie de razonamientos y emociones inconscientes, como el manejar y hablar por teléfono. Creo que Rosa Goest, en sus comentarios respecto del libro “El error de Descartes” no se equivoca al sugerir que Descartes debía haber dicho “Primero siento y luego existo”, de este modo Damasio le hubiese puesto otro nombre a su libro.
Lo hasta aquí expuesto es de vital importancia para quienes estamos dedicados a investigar el comportamiento de las personas. En el caso de una investigación de mercados imaginemos que estamos haciendo una encuesta para hacer el seguimiento de valor de las marcas pertenecientes a cierta categoría, si nosotros le preguntamos a la persona: Por favor dígame, de todas las marcas que conoce ¿cuál es la que prefiere?, estamos obligando a que la persona nos de una respuesta conciente, pero que podría variar si exploramos su inconsciente donde la persona podría evocar algún sentimiento (emoción) positivo relacionado donde alguna marca esté fuertemente anclada, pero si el entrevistado razona poniendo de manifiesto situaciones económicas lógicas o su misma capacidad para memorizar marcas, su respuesta podría ser superficial. Similares ejemplos pueden suscitarse con otras técnicas de investigación de mercados como entrevistas en profundidad o grupos focales cuyos resultados en gran medida dependerán de la preparación, habilidad o imparcialidad del moderador, del ambiente, etc.
Sabemos que la marca es un concepto, algo intangible, sobre el cual los gerentes de marca desean crear un valor. Pero todo esto se construye en el cerebro de las personas. Kilts en uno de sus varios experimentos hizo que un periodista del New York Times ingresara a un resonador magnético, y en una pantalla le comenzó a proyectar imágenes de un vehículo Hammer, una bicicleta montañera, un juego de basketball, una botella de Pepsi, un póster de la hermosa Martha Stewart y una docena de imágenes más. El periodista dijo que él se había imaginado manejando el Hammer, sosteniendo la botella de Pepsi, pero que no sabía que hacer con Marth Stewart. Luego de 15 minutos Kilts sacó la placa con la imagen del cerebro del periodista y le mostró un punto amarillo en el lado derecho en la corteza somatosensorial. Kilts explica que si un estímulo provoca una respuesta en el cerebro en esta región, se puede decir que la respuesta es planificada o no instintiva, es decir que el cerebro está deliberando para dar la respuesta. Llevemos hacia este mismo contexto lo que muchos especialistas en marketing han llamado como el “piloto automático de compra”, es decir la acción de compra sin meditar, instintiva “inconsciente”. Pues si un estímulo (digamos una marca, un comercial, etc.) genera una respuesta en la región somatosensoríal, podremos decir que no está generando identificación con el individuo ya que este estará indagando o convenciéndose para poder tomar una decisión. Pero por otro lado, si el estímulo genera la respuesta en la corteza prefrontal del cerebro, la cual está asociada al manejo de las emociones relacionadas con el sentido de uno mismo, podemos decir que el estímulo genera alta identificación con la persona, Kilts asegura que el piloto automático se encuentra en este lugar del cerebro.
Mucho se ha hablado del valor de marca (Brand Equity), pero poco se ha dicho de que este valor se construye en la mente de las personas, precisamente en su inconsciente. Aceptar esto es el primer paso para entender por ejemplo el por qué en muchas pruebas de producto a ciegas las personas prefieren un producto, pero que al hacer un seguimiento de su comportamiento habitual el producto (o mejor diríamos marca) utilizado es otro. Las marcas son conceptos ligados a emociones y que en las mentes de los individuos generan un valor. Recordar una marca de un auto lujoso en muchos evocará emociones de alegría, deseo, superación, frustración, etc. que podrían encaminar a tomar ciertas decisiones, y talvez diferentes a aquellas que podría tomar si solamente razonara “sin involucrar los sentimientos” cosa que no sucede. Zalmant, autor del libro “Cómo Piensan los Consumidores” dice: Muchas veces, los consumidores no saben lo que quieren. Y es que para sacar a la luz los verdaderos deseos, es necesario entender cómo el complejo sistema de mente, cerebro, cuerpo y sociedad afecta a lo que los consumidores piensan y compran. Es muy necesario profundizar traspasando el 5% del pensamiento conciente de las personas, solo así nos acercaremos realmente a entender el comportamiento del consumidor.
Los métodos convencionales de estudio de mercado no son efectivos, porque utilizan tan sólo ese 5% de la información que se encuentra en la superficie y no profundizan más allá de esto. Por ejemplo para un estudio de segmentación en los cuestionarios se añaden variables que buscan determinar las actitudes o comportamientos de los individuos, sin embargo estas respuestas no dejan de ser concientes e incompletas y por lo tanto lejanas al verdadero comportamiento del consumidor, es decir a sus: actitudes y sentimientos.
Ya los descubrimientos de Damasio, y otros experimentos neurológicos, nos vienen dando luz sobre como el cerebro (o mente, como lo queramos llamar) maneja muchos de nuestros actos voluntarios (concientes) o involuntarios (inconscientes) razonando y sintiendo, y que muchas de estas decisiones son controladas en conjunto por las partes del cerebro que manejan estos dos estados. Por lo tanto muchas (o la mayoría como asegura Damasio) de las decisiones que las personas toman son o tiene un gran componente inconsciente (o emocional).
Aquello nos obliga a revisar con cuidado las técnicas de investigación sobre el comportamiento del consumidor que nosotros estamos aplicando, pues el consumidor y nosotros mismos somos personas sujetos a las mismas reglas que rigen el funcionamiento del cerebro lugar donde se retienen las marcas.
Por: Jheovany Mejía
domingo, 1 de enero de 2006
Los deseos emocionales
La siguiente nota es parte del resúmen del libro “Follow This Path: How the World´s Greatest Organizations Drive Growth by Unleashing Human Potential” de los autores Curt Coffman y Gabriel González-Molina publicado en el Book Summary de la revista Gestión / HSM Argentina S.A. y de donde la hemos extraído textualmente respetando su contenido.
El título “Deseos Emocionales” que hemos elegido se halla en función a la referencia que se hace a lograr establecer (y luego aprovechar) un vínculo emocional con los clientes a través de empleados comprometidos y entusiastas capaces de “llegar al corazón” de los consumidores ganando su lealtad.
- Durante el último siglo, los economistas han tratado de explicar las decisiones de los consumidores a través de la “traducción” de lo subjetivo (gustos y preferencias) en evidencias objetivas (elecciones de consumo). El resultado de tales análisis es la teoría de las “preferencias reveladas” (inglés: revealed preferences), según la cual el consumidor elige una de las opciones disponibles en el mercado: aquella que es considerada de más valor que el resto.
Sin embargo, es una teoría que deja cabos sueltos. No contempla, por ejemplo, los procesos emocionales que influyen en las decisiones de compra. Y es evidente que, además de satisfacer sus necesidades racionales, las elecciones de los clientes responden a ciertos deseos emocionales. De hecho, investigaciones recientes en el campo de la neurología señalan que la respuesta racional depende del estado emocional del individuo. Por eso, para conquistar la lealtad no basta con apelar a los sentidos de los consumidores; hay que influir en sus emociones. Una pareja que se propone festejar su aniversario, por ejemplo, no elegirá cualquier “restaurante bueno”, sino aquel que le ofrezca la atmósfera adecuada, o bien el que sirvió de marco a su primer encuentro.
Como las empresas suponen que las decisiones de sus clientes son meramente racionales, se limitan a contemplar las variables que se pueden controlar, tales como el tiempo de espera o el uso de uniformes impecables. Otras creencias erróneas: usar la publicidad como el medio “más efectivo” para conectarse emocionalmente con los clientes, o limitarse a implementar soluciones CRM (Customer Relationship Management), cuando es sabido que la tecnología, por sí sola, no garantiza una mejor relación con el cliente. La reducción de precios también es una medida que se caracteriza por la debilidad, por cuanto puede atraer nuevos clientes pero no alcanza para retenerlos.
Mas que entender los factores que impulsan la decisión de acercarse a una empresa por primera vez, lo crucial es comprender los motivos que llevan a los clientes a repetir sus compras. Hay un porqué: el 80 % del potencial de crecimiento de una empresa depende de los clientes ya adquiridos, y solo el 20 % de los nuevos clientes.
A fin de medir la relación que existe entre la intención de los clientes de repetir sus compras y las herramientas de marketing más utilizadas, Gallup realizó un estudio en seis industrias. A las cuatro variables clásicas de la estrategia de marketing: producto, lugar, promoción y precio, le sumó una quinta – gente – que representa las interacciones entre los empleados de una firma y los clientes. El equipo de Gallup identificó a clientes y ex-clientes de empresas de productos y servicios, y les preguntó cuáles habían sido sus reacciones ante determinadas iniciativas de marketing. Lo que descubrió fue que, desde el punto de vista de los clientes, los empleados encargados de atenderlos no solo representan a la marca, sino que se “convierten” en ella. Entonces la conexión emocional que los empleados establecen con los clientes es la forma más efectiva de diferenciar a una compañía de sus competidores.
EL COMPROMISO DE LOS CLIENTES
Para identificar las características del vínculo emocional que une a los clientes leales con una marca, Coffman y González-Molina estudiaron los datos revelados por una serie de encuestas de Gallup sobre actitudes, opiniones, preferencias y comportamientos de consumo. Paralelamente, llevaron a cabo una investigación tendiente a detectar la importancia de la relación cliente-empleado en dos aspectos: como factor diferenciador de las marcas y como fuente de ventaja competitiva.
La primera conclusión fue que, en ausencia de un lazo emocional significativo con una marca o empresa, los clientes tienen una predisposición natural a cambiar de proveedor. Sin embargo, cuando establecen una conexión emocional, ese vínculo prevalece sobre la tendencia innata al cambio.
De las investigaciones surgieron, en segundo lugar, tres preguntas que permiten medir la “actitud de lealtad” del cliente, y un grupo de ocho indicadores del grado de compromiso emocional.
Las tres preguntas son:
1- ¿Cuán satisfecho está con la marca? Tiene por objetivo que los clientes comenten hasta que punto su experiencia satisfizo sus expectativas iniciales básicas.
2- ¿Con qué probabilidad seguirá eligiendo productos o servicios de esta marca? Apunta a medir la intención de compra del cliente; sin embargo, conviene aclarar que no siempre la intención se traduce en comportamiento de compra.
3- ¿Con qué probabilidad recomendaría la marca a un amigo a un colega? Muchas personas basan su decisión de compra en el consejo de alguien de confianza. Por lo tanto, es importante detectar si la experiencia del cliente es capaz de impulsarlo a recomendar la marca a otras personas.
Por su parte, los indicadores del grado de compromiso emocional se resumen en cuatro niveles: confianza, integridad, orgullo y pasión. Se trata de facetas sucesivas: cada uno de esos estados emocionales se funda en el anterior y no es posible omitir uno para saltar al siguiente. A fin de estimularlos, los gerentes deben implementar determinadas iniciativas y elegir cierto tipo de empleados que se encargarán de llevarlas a cabo.
A continuación, las principales características de los cuatro niveles emocionales y las medidas orientadas a desarrollarlos:
CONFIANZA
Surge de la combinación de varios factores: las imágenes mentales que inspiran las marcas, la experiencia del cliente con los productos y servicios, la competencia técnica de los empleados, y la interacción de los clientes con los representantes de ventas y empleados del servicio de atención, entre otros.
Para inspirar este sentimiento, es imprescindible asegurarse de que los empleados de todos los niveles sean confiables, incluso los que trabajan en procesos alejados del contacto directo con los clientes, como el de producción. En este caso, por ejemplo, es recomendable seleccionar empleados perfeccionistas y concentrados en detectar las fallas, por cuanto harán un control de calidad más estricto.
INTEGRIDAD
¿El cliente siente que lo tratan con justicia? Cuando surge un problema, ¿la solución es ética? ¿La empresa cumple con lo que promete? Para que la respuesta del cliente a estos interrogantes sea afirmativa, las empresas deben definir con claridad los principios que guiarán su conducta: desde las políticas de devolución de productos hasta las reacciones ante acontecimientos imprevistos (como por ejemplo, los atrasos en los vuelos de una línea aérea).
Los empleados que disfrutan de los desafíos, que no pierden el control ante las dificultades, que tienen una actitud positiva y suelen colaborar, reúnen la combinación ideal de “temas” para encargarse de resolver problemas. Por otro lado, aquellos que son buenos anfitriones por naturaleza, tienen trato cordial y saben crear ambientes agradables, brindarán al cliente una experiencia difícil de olvidar.
ORGULLO
Los clientes verdaderamente comprometidos se sienten orgullosos de comprar artículos o servicios de cierta marca. Para despertar este sentimiento, las empresas deben elegir a empleados que demuestren una preocupación real por los clientes, tengan una actitud “ganadora” y aspiren a la excelencia. Las personas que reúnen estas cualidades suelen atraer a la gente que las rodea. Después de todo, ¿quién no quiere ser parte de un equipo triunfador?
PASION
Cuando un cliente se niega a aceptar un producto sustituto y prefiere esperar hasta conseguir el que busca, incluso a un precio mayor, está demostrando más que orgullo: ese cliente siente verdadera pasión por el producto deseado.
Para conquistar definitivamente el compromiso del cliente y complementar los talentos de los tres niveles anteriores, es fundamental contar con empleados que sepan percibir las inquietudes de las personas con las que interactúan. Un fabricante de autos deportivos, por ejemplo, descubrió que sus clientes sentían mucha curiosidad por los aspectos técnicos del diseño del vehículo. Para satisfacerla, seleccionó empleados con un perfil similar, y que fueran capaces de mantener conversaciones informadas y convincentes con los clientes.
CONCLUSIÓN
Un día de 1609, Galileo llegó a una conclusión que cambió la forma de pensar de la humanidad: la Tierra no era el centro del Universo, como se creía hasta entonces. A juicio de Curt Coffman y Gabriel González-Molina, el mundo de los negocios actual tiene algo en común con la sociedad de la época de Galileo: ignora una verdad fundamental. Lo concreto es que las empresas, hasta ahora, han subestimado el papel de la emoción.
Muchos ejecutivos perciben que sus compañías no aprovechan el potencial humano que poseen. Saben que los clientes frecuentes son los más rentables, como señala Frederick F. Reichheld en su libro The Loyalty Effect. Pero, a menudo, se resisten a reconocer que el desempeño de los empleados y el consiguiente impacto en el compromiso de los clientes dependen de que la gente pueda poner en juego todos sus talentos.
Las empresas sobresalientes descubren las cualidades particulares de sus empleados y hacen todo lo posible para desarrollarlas. Sus gerentes fomentan ambientes de trabajo estimulantes, premian el buen desempeño y escuchan la opinión de sus subordinados. Como resultado de todo ello surge una nueva forma de valor: la conexión emocional entre sus empleados y sus clientes.
El título “Deseos Emocionales” que hemos elegido se halla en función a la referencia que se hace a lograr establecer (y luego aprovechar) un vínculo emocional con los clientes a través de empleados comprometidos y entusiastas capaces de “llegar al corazón” de los consumidores ganando su lealtad.
- Durante el último siglo, los economistas han tratado de explicar las decisiones de los consumidores a través de la “traducción” de lo subjetivo (gustos y preferencias) en evidencias objetivas (elecciones de consumo). El resultado de tales análisis es la teoría de las “preferencias reveladas” (inglés: revealed preferences), según la cual el consumidor elige una de las opciones disponibles en el mercado: aquella que es considerada de más valor que el resto.
Sin embargo, es una teoría que deja cabos sueltos. No contempla, por ejemplo, los procesos emocionales que influyen en las decisiones de compra. Y es evidente que, además de satisfacer sus necesidades racionales, las elecciones de los clientes responden a ciertos deseos emocionales. De hecho, investigaciones recientes en el campo de la neurología señalan que la respuesta racional depende del estado emocional del individuo. Por eso, para conquistar la lealtad no basta con apelar a los sentidos de los consumidores; hay que influir en sus emociones. Una pareja que se propone festejar su aniversario, por ejemplo, no elegirá cualquier “restaurante bueno”, sino aquel que le ofrezca la atmósfera adecuada, o bien el que sirvió de marco a su primer encuentro.
Como las empresas suponen que las decisiones de sus clientes son meramente racionales, se limitan a contemplar las variables que se pueden controlar, tales como el tiempo de espera o el uso de uniformes impecables. Otras creencias erróneas: usar la publicidad como el medio “más efectivo” para conectarse emocionalmente con los clientes, o limitarse a implementar soluciones CRM (Customer Relationship Management), cuando es sabido que la tecnología, por sí sola, no garantiza una mejor relación con el cliente. La reducción de precios también es una medida que se caracteriza por la debilidad, por cuanto puede atraer nuevos clientes pero no alcanza para retenerlos.
Mas que entender los factores que impulsan la decisión de acercarse a una empresa por primera vez, lo crucial es comprender los motivos que llevan a los clientes a repetir sus compras. Hay un porqué: el 80 % del potencial de crecimiento de una empresa depende de los clientes ya adquiridos, y solo el 20 % de los nuevos clientes.
A fin de medir la relación que existe entre la intención de los clientes de repetir sus compras y las herramientas de marketing más utilizadas, Gallup realizó un estudio en seis industrias. A las cuatro variables clásicas de la estrategia de marketing: producto, lugar, promoción y precio, le sumó una quinta – gente – que representa las interacciones entre los empleados de una firma y los clientes. El equipo de Gallup identificó a clientes y ex-clientes de empresas de productos y servicios, y les preguntó cuáles habían sido sus reacciones ante determinadas iniciativas de marketing. Lo que descubrió fue que, desde el punto de vista de los clientes, los empleados encargados de atenderlos no solo representan a la marca, sino que se “convierten” en ella. Entonces la conexión emocional que los empleados establecen con los clientes es la forma más efectiva de diferenciar a una compañía de sus competidores.
EL COMPROMISO DE LOS CLIENTES
Para identificar las características del vínculo emocional que une a los clientes leales con una marca, Coffman y González-Molina estudiaron los datos revelados por una serie de encuestas de Gallup sobre actitudes, opiniones, preferencias y comportamientos de consumo. Paralelamente, llevaron a cabo una investigación tendiente a detectar la importancia de la relación cliente-empleado en dos aspectos: como factor diferenciador de las marcas y como fuente de ventaja competitiva.
La primera conclusión fue que, en ausencia de un lazo emocional significativo con una marca o empresa, los clientes tienen una predisposición natural a cambiar de proveedor. Sin embargo, cuando establecen una conexión emocional, ese vínculo prevalece sobre la tendencia innata al cambio.
De las investigaciones surgieron, en segundo lugar, tres preguntas que permiten medir la “actitud de lealtad” del cliente, y un grupo de ocho indicadores del grado de compromiso emocional.
Las tres preguntas son:
1- ¿Cuán satisfecho está con la marca? Tiene por objetivo que los clientes comenten hasta que punto su experiencia satisfizo sus expectativas iniciales básicas.
2- ¿Con qué probabilidad seguirá eligiendo productos o servicios de esta marca? Apunta a medir la intención de compra del cliente; sin embargo, conviene aclarar que no siempre la intención se traduce en comportamiento de compra.
3- ¿Con qué probabilidad recomendaría la marca a un amigo a un colega? Muchas personas basan su decisión de compra en el consejo de alguien de confianza. Por lo tanto, es importante detectar si la experiencia del cliente es capaz de impulsarlo a recomendar la marca a otras personas.
Por su parte, los indicadores del grado de compromiso emocional se resumen en cuatro niveles: confianza, integridad, orgullo y pasión. Se trata de facetas sucesivas: cada uno de esos estados emocionales se funda en el anterior y no es posible omitir uno para saltar al siguiente. A fin de estimularlos, los gerentes deben implementar determinadas iniciativas y elegir cierto tipo de empleados que se encargarán de llevarlas a cabo.
A continuación, las principales características de los cuatro niveles emocionales y las medidas orientadas a desarrollarlos:
CONFIANZA
Surge de la combinación de varios factores: las imágenes mentales que inspiran las marcas, la experiencia del cliente con los productos y servicios, la competencia técnica de los empleados, y la interacción de los clientes con los representantes de ventas y empleados del servicio de atención, entre otros.
Para inspirar este sentimiento, es imprescindible asegurarse de que los empleados de todos los niveles sean confiables, incluso los que trabajan en procesos alejados del contacto directo con los clientes, como el de producción. En este caso, por ejemplo, es recomendable seleccionar empleados perfeccionistas y concentrados en detectar las fallas, por cuanto harán un control de calidad más estricto.
INTEGRIDAD
¿El cliente siente que lo tratan con justicia? Cuando surge un problema, ¿la solución es ética? ¿La empresa cumple con lo que promete? Para que la respuesta del cliente a estos interrogantes sea afirmativa, las empresas deben definir con claridad los principios que guiarán su conducta: desde las políticas de devolución de productos hasta las reacciones ante acontecimientos imprevistos (como por ejemplo, los atrasos en los vuelos de una línea aérea).
Los empleados que disfrutan de los desafíos, que no pierden el control ante las dificultades, que tienen una actitud positiva y suelen colaborar, reúnen la combinación ideal de “temas” para encargarse de resolver problemas. Por otro lado, aquellos que son buenos anfitriones por naturaleza, tienen trato cordial y saben crear ambientes agradables, brindarán al cliente una experiencia difícil de olvidar.
ORGULLO
Los clientes verdaderamente comprometidos se sienten orgullosos de comprar artículos o servicios de cierta marca. Para despertar este sentimiento, las empresas deben elegir a empleados que demuestren una preocupación real por los clientes, tengan una actitud “ganadora” y aspiren a la excelencia. Las personas que reúnen estas cualidades suelen atraer a la gente que las rodea. Después de todo, ¿quién no quiere ser parte de un equipo triunfador?
PASION
Cuando un cliente se niega a aceptar un producto sustituto y prefiere esperar hasta conseguir el que busca, incluso a un precio mayor, está demostrando más que orgullo: ese cliente siente verdadera pasión por el producto deseado.
Para conquistar definitivamente el compromiso del cliente y complementar los talentos de los tres niveles anteriores, es fundamental contar con empleados que sepan percibir las inquietudes de las personas con las que interactúan. Un fabricante de autos deportivos, por ejemplo, descubrió que sus clientes sentían mucha curiosidad por los aspectos técnicos del diseño del vehículo. Para satisfacerla, seleccionó empleados con un perfil similar, y que fueran capaces de mantener conversaciones informadas y convincentes con los clientes.
CONCLUSIÓN
Un día de 1609, Galileo llegó a una conclusión que cambió la forma de pensar de la humanidad: la Tierra no era el centro del Universo, como se creía hasta entonces. A juicio de Curt Coffman y Gabriel González-Molina, el mundo de los negocios actual tiene algo en común con la sociedad de la época de Galileo: ignora una verdad fundamental. Lo concreto es que las empresas, hasta ahora, han subestimado el papel de la emoción.
Muchos ejecutivos perciben que sus compañías no aprovechan el potencial humano que poseen. Saben que los clientes frecuentes son los más rentables, como señala Frederick F. Reichheld en su libro The Loyalty Effect. Pero, a menudo, se resisten a reconocer que el desempeño de los empleados y el consiguiente impacto en el compromiso de los clientes dependen de que la gente pueda poner en juego todos sus talentos.
Las empresas sobresalientes descubren las cualidades particulares de sus empleados y hacen todo lo posible para desarrollarlas. Sus gerentes fomentan ambientes de trabajo estimulantes, premian el buen desempeño y escuchan la opinión de sus subordinados. Como resultado de todo ello surge una nueva forma de valor: la conexión emocional entre sus empleados y sus clientes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


